Mi nombre es Belén Daporta Otero. Siempre he tenido claro que quería ser artista.

Pinté mi primer bodegón con seis años, el primer paisaje con siete y mi primer autorretrato con nueve.

Pocos años después ya tenía la casa llena de obras y comenzaba a hacerse realidad un sueño al entrar en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra.

Cinco años después, ya graduada, puedo decir que mi pasión y mi trabajo son el sueño de aquella niña.